Impotencia, Andropausia, Testosterona
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La crisis de la mediana edad
¿Suena esto familiar?
La historia típica de un hombre de edad intermedia que gradualmente pierde su
ímpetu, fuerza, energía y entusiasmo para la vida y para el amor. El hombre de
acción se ha convertido de repente en el hombre de la inacción. Un cansancio
mental y físico que lo envuelve todo desciende sobre él, a menudo sin razón
aparente. Él cambia de ser una persona positiva, optimista con la que se está
bien a un sujeto negativo, pesimista y depresivo con una mente dolorida y es
cada vez más difícil vivir o trabajar con él. En el trabajo parece haber
"salido del hervor" y ninguna dosis de ánimo o apremio mejora su rendimiento.
En la casa, las relaciones familiares tienden a volverse cada vez más
restringidas, y la vida y actividades sociales menguan y se marchitan. Su vida
sexual usualmente es un área de desastre, con pérdida de la libido y fallas
intermitentes para obtener una erección conducente a una ansiedad por el
rendimiento y eventualmente la impotencia total. Esto crea una espiral
descendente de funciones declinantes en ambos, el dormitorio y el escritorio.
(Dr Malcolm Carruthers, Maximizando la Virilidad, página ix.)
¿O esto? Un relato personal sobre la andropausia
Los cambios me vinieron gradualmente, justo alrededor de mi cuadragésimo (40)
cumpleaños. Al principio sospeché que algo estaba mal cuando mi cuero
cabelludo comenzó a escamarse y mi piel se secó, particularmente en mi rostro.
No sabía qué pasaba - sólo pensaba que tenía un "problema de la piel". Sin
darme cuenta me volví increíblemente taciturno - bueno, irritable, realmente,
y me comportaba de una manera que la mayoría me rechazaba, saliéndome de las
casillas ante la menor provocación. Una vez realmente me precipité fuera de la
oficina, cuando me fue dado trabajo extra, y me volví a casa, sintiéndome
enteramente justificado. Desde ya que la reacción a esto no fue buena, y me
forzó a considerar qué estaba pasando. Cuando estaba contando los otros
cambios que me habían venido, se me ocurrió que había perdido mucha de mi
libido; usted pensará que es sorprendente que no lo hubiese notado antes, pero
no estoy casado, y mi última relación había sido nueve meses antes. De estar
caliente y listo para el sexo, siempre que estuviera disponible, o aún sin
estarlo, con erecciones firmes la mayoría de las mañanas, y un fuerte impulso
a masturbarme dos o tres veces por semana, me di cuenta que realmente no me
importaba más el sexo, y que no me estaba masturbando más absolutamente. Mis
erecciones matinales eran débiles y parecían más pequeñas y menos firmes, lo
cual era particularmente angustiante puesto que no soy muy grande en esa área
de todos modos: todo bien al estar duro y firme, pero ahora me veía claramente
triste con una erección pequeña y débil. Y cuando el cansancio y la depresión
comenzaron: Salí de la cama sintiéndome como mierda, si usted me disculpa el
término, y permanecí así todo el día. En un momento, pude difícilmente
arrastrarme a mí mismo a la oficina.
Los amigos comenzaron a mostrarme mis errores - más a menudo, parecía,
evitándome. Pero entonces, realmente no quise hacer nada – incluso ver a mis
amigos, con quienes había pasado muchos momentos felices. De alguna manera
todo parecía demasiado esfuerzo. En algún punto en el proceso me dí cuenta que
había aumentado de peso, o que me había vuelto, bueno, para no ponerle un
punto demasiado bueno a eso, gordo. Comía y bebía un montón, pero parecía
cómodo comer, y mi colesterol comenzó a trepar sostenidamente. Desde ya,
siempre es posible racionalizar las cosas, y pienso que ésta puede ser una
fuente de comodidad, especialmente cuando no tenemos el conocimiento de lo que
está pasando realmente. Y así comencé a explicarme cosas a mí mismo: "Es
estrés – y no es sorprendente – miren lo que pasaba: La compañía de mi
empleador yéndose a pique, presión extra, amenaza de despido." Y en un nivel
personal: "Estoy tan disconforme y desilusionado con lo que he logrado en la
vida. Y no es de asombrarse que esté desdichado, estresado, gruñón."
Esta, pensé, debe ser la famosa crisis de los 40, introducida en mi caso,
pensé, por la repentina comprensión de que estaba en la mitad de mi vida y
sintiendo que había logrado pocas cosas de trascendencia. Particularmente
significante era el hecho que no había podido comenzar mi propia familia, un
deseo que, mientras que estaba arraigada en mí la creencia que sería un padre
fantástico, era algo que hacer con un deseo de dejar algo sobre la Tierra
después de haberme ido. Pero, me preguntaba, ¿explicaba la idea de la crisis
de los 40 los dolores y achaques de mi cuerpo? ¿El dolor en mi columna lumbar?
El cansancio (¡oh, el cansancio!) ¿Y qué de las raras olas de calor y
enrojecimiento de mi rostro que ocurrían al azar, pero especialmente a la
noche, dejando la cama y a mí empapados de transpiración, e incomprensiblemente
ambos calientes y fríos a la vez? ¿Explicaba eso mi impotencia, ahora casi
completa, alrededor de un año después de que todo esto había comenzado? ¿Y
explicaba el hecho de que mi pene se veía permanentemente encogido y pequeño?
Esto no parecía creíble, aún cuando muchos autores parecían creer que la
crisis de la edad intermedia y todos sus síntomas – físicos y emocionales –
eran solamente una manifestación de depresión. Y no caben dudas de que estaba
deprimido. Bueno, la depresión puede estar causada por muchas cosas, en muchos
momentos de la vida, y a menudo el estrés es una de ellas, de modo que podría
haber una explicación. Una sin salida, como el huevo y la gallina, pero aún
una explicación. Estaba deprimido, y la depresión causa impotencia. Esto me
volvió más deprimido y aletargado... y así sucesivamente...
Yo no sé qué fue lo que al final me hizo reaccionar, pero supongo que fue el
aspecto sexual de mi situación. Antes había sido impotente, durante los
veintes, en la Universidad, bajo un gran estrés, y no puedo recordar que esa
experiencia tuviera la misma calidad que ésta. Ahora, parecía haberme movido
a través de una fase de ser menos sexual a una de ser impotente y desinteresado
por el sexo, asexuado, si usted quiere, pero aún sintiendo como un hombre,
hasta una etapa final en la que estaba tan mal que me cuesta describirla
exactamente: era como si la esencia misma de mi masculinidad hubiese sido
arrancada de mí, y que se hubiera dejado en su lugar un agujero abierto.
Tampoco, extrañamente, mirando hacia atrás, puedo recordar cuándo fue la
primera vez que escuché sobre la menopausia masculina o andropausia, aunque
pienso que puede haber sido un artículo de una revista que estaba leyendo en
la casa de un amigo. Y entonces, obviamente, me di cuenta. Todos los síntomas
que había experimentado estaban descriptos en el artículo, ambos, físicos y
emocionales, especialmente la depresión, y vi qué ciego había estado: algo
funcionaba desesperadamente mal con mis niveles de testosterona. Aún sentía
que quizá las cosas emocionales eran "mi falla", pero los dolores y molestias,
la piel seca, la impotencia – de ninguna manera eran fruto de mi imaginación.
Tomé un turno en una clínica para hombres para un chequeo, y, supongo que, mi
testosterona estaba muy por debajo de los niveles considerados normales.
Usted sabe si le está pasando
Quiero detenerme en este punto en la historia personal y considerar algunos
asuntos más amplios. Pero si usted quiere saber lo que le ocurrió a este
hombre, no se preocupen, retornaremos a su historia más adelante.
Y así, en este punto entramos a un campo lleno de opiniones fragmentadas.
Usted necesita saber que no tengo dudas sobre la existencia de dos cambios
separados que pueden ocurrir en el hombre (pero pueden no ocurrir) entre
alrededor de los 40 años (ocasionalmente antes) y digamos, cincuenta y cinco.
Esta es la crisis de la edad intermedia, crisis de los 40 o también llamada
andropausia o viropausia. No son conceptos que hayan encontrado aceptación
universal. Pero creo que es ridículo descartar no sólo mucha experiencia de
hombres que han pasado lo que pueden ser crisis profundas y agonizantes, sino
también una fuerte evidencia de los pocos doctores que se han especializado
en este campo. La crisis de los 40 es esencialmente emocional en su
naturaleza; la andropausia tiene un fundamento en la disminución de los
niveles de hormonas, y en ese sentido es física, aunque las consecuencias de
los cambios en los niveles de las hormonas no son solamente físicas. Ambos no
son independientes uno del otro, como veremos. Si usted no está teniendo una
crisis de la edad intermedia, pero se está sintiendo sexualmente menos
confiado que antes, usted debería saltar la próxima sección, e ir directamente
a la seccion "La andropausia".
¿Qué es la crisis de la edad intermedia?
Espero no me contradiga cuando digo que aún si no es un psicólogo
evolucionista, es intuitivamente obvio que un cambio de una fase de la vida a
otra debe estar acompañada de ajustes psicológicos y un replanteamiento de la
propia identidad. Por ejemplo, por años el movimiento de las mujeres fijó su
atención en los cambios psicológicos por los que las mujeres tenían que pasar
durante su menopausia. Para las mujeres, la transición desde los años de la
infancia hasta los años de la post-infancia deben ser una profunda experiencia.
Antes de la menopausia, un elemento fundamental de su sentido de identidad es
su fertilidad. su menstruación, su capacidad de dar vida y origen a otras
personas; después de eso, tiene que redefinir su sentido de sí misma para
acomodarse al conocimiento de que ella no podrá cubrir más estos roles –
aparte la rareza de la Fertilización in-vitro – ni tendrá la evidencia de su
fertilidad que el sangrado mensual representa. Cualesquiera sean los cambios
psicológicos que se espera que estén involucrados en esto, tienden a ser
discutidos algo más abiertamente con mujeres de más edad y contemporáneas, y
se reconocen como una realidad. ¿Podría haber procesos análogos para varones?
Mi visión es fuertemente que sí, y lo que sigue, depende mucho del trabajo del
Dr. Malcolm Carruthers, del Dr. Eugene Shippen, y de Jed Diamond, quienes han
estudiado las crisis a las que está sujeta la masculinidad en gran detalle.
Entonces ¿Qué de los varones en la sociedad moderna? ¿Tenemos una transición
similar? Usted podría sentir que la respuesta tiene que ser "no" si implica
una experiencia similar a la femenina en que su transición está causada por
grandes cambios en su sistema hormonal. Y todavía, todavía, todavía...
considere los siguientes argumentos del dilema de un hombre en la edad
intermedia:
Los niveles de producción de hormonas merman, la cabeza vacila, el vigor
sexual disminuye, el estrés es interminable, los chicos se van, los padres se
mueren, los horizontes de trabajo disminuyen, los amigos están teniendo su
primer ataque al corazón, el pasado flota en una niebla de esperanzas no
realizadas, el vigor disminuye, oportunidades no aprovechadas, mujeres no
llevadas a la cama, potencial no llevado a cabo, y el futuro es una
confrontación con la propia muerte. (Teorías de la Crisis de la Edad
Intermedia Masculina, El Psicólogo Consejero, 1976, Vol 6, 2-9)
"A veces siento que el tiempo se acaba," dice Jack melancólicamente. "Estoy
sintiendo la ansiedad de la 'última oportunidad' sobre la posibilidad de
encontrar un trabajo que sea creativo, que las metas de la vida y una vida
sexual con la que pueda vivir sean satisfechas." (La Menopausia Masculina,
Jed Diamond, p37.)
"Los hombres están constantemente definiéndose a través de su fuerza y poder.
Todo es físico. Hay poca comprensión del poder espiritual. Es muy extraño
encontrar a un varón que comprenda el poder del espíritu... y si eso es todo
lo que Ud. tiene, y siente que su poder disminuye, como ocurre en la edad
intermedia, si no tiene otra fuerza, va a sentir una gran pérdida. Sería sano
si los hombres tuvieran vehículo para expresar esa pérdida... " (como arriba,
p41.)
El Dr. Malcolm Carruthers – que ha trabajado con miles de pacientes varones
en su clínica de Londres – toma la visión de que la crisis de la edad
intermedia es esencialmente emocional en origen, pero si es lo bastante severa
o prolongada puede tener consecuencias físicas, especialmente si se usan el
alcohol o las drogas para mitigar el dolor de la crisis. Típicamente, dice,
el grupo de edad más propenso a la crisis es alrededor de los 40,
principalmente entre los 35 y 45, que es anterior a la andropausia, que
comienza usualmente a la edad de 50, digamos de 45 a 55 años. El Dr.Carruthers
sugiere que muchas crisis de la mediana edad pasan inadvertidas y terminan
como los efectos de un cambio de trabajo, un cambio de casa, o un cambio de
esposa. Sólo ocasionalmente el drama se convierte en una crisis existencial
completamente madura, en la cual el hombre puede sentir que él está pegado a
una carrera que se extiende por encima o por debajo de él, produciendo la
perspectiva de quemarse; o en un matrimonio o relación muerta que le da la
elección del divorcio o separación y sus consecuentes traumas, ruina
financiera, y el empezar nuevamente. También hace una lista de factores que
parecen predisponer a los hombres a una crisis traumática – en esencia, estas
son cosas que lo desestabilizan desde la misma infancia: haber nacido con una
naturaleza sensible, padres distantes o poco afectuosos, especialmente el
padre (que yo interpretaría como significando ambas pérdidas, emocional o
física, porque muchos padres están físicamente presentes pero emocionalmente
ausentes), pérdida o separación de un modelo o imagen amada, y fallas o,
paradójicamente, éxitos repetidos en su carrera.
Hay un sentir intuitivo en el cual uno puede ver cómo un hombre podría volver
a un punto donde el estrés de la vida, cargado encima de estos basamentos
inestables y una vida vivida sin certeza o estabilidad emocional, podría
causar una crisis nerviosa en la mitad de la vida: y así, aunque nos lleve
algún tiempo, al final llegamos allí: nos encontramos en medio de la crisis de
la mediana edad. Todo gira alrededor de la insatisfacción con uno mismo, y de
lo que uno ha obtenido, o, para ponerlo de otra manera, el sentido de que la
vida no ha dado bien las cartas y de alguna manera la mano ganadora nos ha
eludido - durante todo el juego. Para hacer esto peor, las cosas que lo
mantenían en carrera a uno - trabajo, amigos, familia, estructura social,
ímpetu para las metas, actividades deportivas, logros mayores o menores, sexo,
el sentido de ser masculino, el sentido de ser importante, si es que hay
alguno de alguna forma menor, el mundo que uno ha creado - puede ser expuesto
de repente o gradualmente como insustancial, insignificante, y de poca
importancia a la faz de las cuestiones de la vida y de la muerte. (¿Cuál
será, me dijo un amigo, mi memorial sobre la Tierra? ¿Quién me recordará, y
por qué? No tuve respuesta para él, porque su pregunta golpeó una cuerda
profundamente oscura en mí.)
A veces las cosas que lo mantenían motivado a uno ya no están: los amigos se
han mudado, los niños han crecido, se van de casa y no nos visitan, los
ancianos padres mueren, y su cuerpo no puede aguantar con los hombres jóvenes.
No es sorprendente que el comportamiento escapista podría parecer la solución:
cambiar de trabajo, cambiar la casa, cambiar la pareja, cambiar el estilo de
vida, obtener la motocicleta antes de que sea realmente tarde...
Las respuestas a la crisis?
Hay soluciones. Algunos hombres no experimentan mucho de la crisis de todos
modos, sólo continúan viviendo de la primera etapa de su vida y pasan a la
segunda. Otros pasan un período de gran turbulencia entonces son redimidos y
encuentran un nuevo curso y acercamiento al segundo pasaje de sus vidas. Esta
manera implica un nuevo juego de desafíos, una nueva dirección, o entenderse
con los que ya se han obtenido. A menudo los nuevos senderos son más
espirituales y menos impetuosos que los de su juventud. Pero unos pocos pueden
sucumbir al desastre en forma de drogas, alcohol y dirección sexual, o
gastando el resto de sus vidas divagando sin rumbo en un estado de depresión.
Sí, conozco hombres que actualmente están allí, en esta "oscura noche del
alma". Aquí está el consejo que ofrece Malcolm Carruthers, una precisión de
lo que dice en su libro.
Primero, ¿adónde quiere ir?: haga un mapa. Decida sus prioridades y si hacer
un nuevo juego de máximas en la segunda mitad de su vida es importante para
usted o no. ¿Usted preferiría permanecer en el valle, y vivir una vida cómoda?
Segundo, evalúe con sentido realista los recursos que tiene disponibles para
usted en este viaje. Éstos no son sólo bienes tangibles como dinero y salud,
sino recursos emocionales como apoyo de sus amigos y familia. ¿Sería de alguna
utilidad para usted la asistencia de algún consejero o psicoterapeuta? ¿Puede
identificar sus debilidades y decidir qué hacer con ellas? El principio que
apuntale necesita ser uno de realismo pero también optimista, guiado por un
mapa del viaje.
Siento que la importancia de la terapia no debe ser subestimada. El problema,
desde ya, es encontrar a un terapeuta que sea bueno, maduro, o suficientemente
sabio para ayudar en la transición de un lado de la crisis al otro. Pero están
allí afuera, y pueden aliviar el dolor y proveer apoyo. Podría seguir que
usted quisiera ver a un terapeuta varón porque el problema al menos es uno que
un varón estaría más calificado para comprender. Con o sin terapia, no hay
dudas de que para hombres que tienen una crisis, no puede ser algo para reírse,
porque a menudo parece estar basada en problemas sin resolver del pasado lo
que causa las dudas de sí mismo sobre el presente y el miedo de lo que
albergue el futuro. Jed Diamond tiene mucho que decir sobre la naturaleza de
los cambios que los hombres pasan en la etapa de la crisis de los 40. Enfatiza
la necesidad de entender los cambios que enfrentamos, y alude al Dr. Harry
Wilmer: "La crisis de la edad intermedia, aún cuando traiga depresión,
desesperación, ansiedad o miedo, es una etapa de grandes desafíos, de los
cuales salen símbolos de transformación." Y cita a Mark Gerzon, autor de
Escuchando a la edad intermedia: "Cuando envejecemos, los seres humanos
anhelamos la integridad, Anhelamos que las partes de nosotros mismos que han
estado en las sombras encuentren la luz del sol, y que aquellas que estaban
quemadas por el sol hallen sombra. Anhelamos que las partes de nosotros mismos
que han estado subdesarrolladas crezcan, y aquellas que estaban
hiperdesarrolladas se reduzcan. Anhelamos que las partes que han estado
guardando silencio hablen, y que aquellas que eran ruidosas guarden silencio.
Anhelamos que las partes que han estado solas encuentren compañía, y que
aquellas que han estado atestadas de gente encuentren la soledad." Él lo
resume así: "Anhelamos vivir nuestras vidas no vividas." Qué cierto. ¿Qué
puedo decirle ahora, que le ayude a encontrar un modo de pasarla?
Podría querer asociarse a un grupo de hombres, y experimentar el apoyo de
otros por su masculinidad y virilidad, porque es algo triste que el sentido
de autovaloración parece desafiado en cada frente de nuestra sociedad. Desde ya,
como hombre usted puede tener alguna inhibición de hablar esto de una manera
íntima con otros hombres; y esto podría presentar un desafío con los problemas
que usted encara. Quizá viendo a un consejero o terapeuta podría ayudar aquí.
Si esto parece como un desafío demasiado grande, podría comprar libros
pertinentes y ganar el sentido de no estar solo en lo que usted está
experimentando. Y, quizá lo más sorprendente de todo, usted podría entrar en
un diálogo íntimo con su pareja sobre las dificultades que está afrontando, ya
sea gay o heterosexual. Pienso que muchos hombres probablemente tienen poco
entendimiento de la profundidad de apoyo que puede ofrecer la relación íntima
con una pareja, porque estamos condicionados a no abrirnos. ¡Arriésguese!
La andropausia
¿Qué es exactamente la andropausia?
Es el efecto del suministro inadecuado de hormonas en el cuerpo del hombre,
una falencia que puede desarrollarse por una variedad de razones al envejecer,
y que produce un profundo y amplio rango de síntomas. Cito nuevamente al Dr.
Malcolm Carruthers:
Su comienzo a menudo insidioso puede ser en cualquier momento desde los 30
años en adelante, aunque típicamente se da en los cincuentas. Una de las
razones por las cuales no se advierte es que es usualmente más gradual al
comienzo que la menopausia en las mujeres... es una crisis de vitalidad tanto
como de virilidad, aún cuando su signo más obvio es la pérdida del interés en
ambos, en el sexo y en el poder eréctil. Este cambio es sorprendentemente
pasado por alto o ignorado, porque el hombre está tan presionado por el resto
de su vida que asume que es una parte inevitable de su envejecimiento o
también porque su pareja sexual también pierde el interés. Además de una
disminución en el ímpetu sexual, a menudo hay pérdida de entusiasmo en la vida
profesional o laboral... también a menudo fatiga, abulia, agotamiento y
depresión, con un sentido de desesperanza e impotencia. Muy a menudo el hombre
cambia sus trabajos o sus mujeres – algo para aliviar el malestar que
sienten – usualmente con pequeño alivio... Físicamente hay a menudo rigidez y
dolores en los músculos y articulaciones o síntomas de gota y un deterioro
rápido del nivel de forma física. Puede haber también signos de envejecimiento
acelerado del corazón y de la circulación. (Maximizando la virilidad, p39 -40)
La andropausia es la explicación de por qué la vitalidad y virilidad de
millones de hombres merma en la edad intermedia o más adelante. Es la
explicación de mucha de la desdicha, depresión e infelicidad, pérdida de
rendimiento sexual, vidas fracasadas, salud y relaciones fracasadas, y sobre
todo, es la causa de la impotencia y de la pérdida de la función sexual. Pero
sería un error ver esto como una mera cuestión sexual. Considere la hormona
testosterona. Impregna todos los aspectos del cuerpo masculino, cada nervio,
cada fibra muscular, cada célula del cerebro. Es la responsable del desarrollo
del cuerpo del varón desde el embrión andrógino, que de otra manera se
desarrollaría en la forma femenina. Si los receptores de testosterona en el
feto no funcionan, o son insensibles a ella, el desarrollo de las
características normales en el cuerpo del varón será incompleto o anormal, o
crecerá una forma humana intersexuada. Si la hormona no hace su reaparición
en la pubertad, el cuerpo masculino no desarrolla las características sexuales
secundarias como un pene más grande, barba y pelos en el cuerpo, una voz más
grave, e impulso sexual masculino. Si la hormona no fluye por el torrente
sanguíneo del cuerpo del muchacho, su musculatura no alcanza el desarrollo
como debiera. Sólo la presencia de la testosterona en su sangre le hará saber
de su virilidad a través de erecciones espontáneas, ya sea de noche o durante
el día, y la clásica preocupación del varón con pensamientos sexuales,
sensaciones e imágenes que interrumpen a los pensamientos más prácticos de la
manera a que estamos acostumbrados. Además, si la testosterona no actúa sobre
las células del cerebro del varón, perderá ímpetu y ambición, y toma menos
riesgos. Ahora, ¿qué piensa que pasará si los niveles de testosterona del
varón comienzan a caer en algún punto de su edad intermedia? ¿Permanecerán
completa y efectivamente funcionales las áreas del cuerpo cuyo metabolismo es
tan dependiente de la testosterona? Parece difícilmente probable, ¿no?
No hay dudas de que la sexualidad masculina cambia al envejecer. Piense en la
excitabilidad de los 18 años, usualmente listo para el sexo cuando fuere,
donde fuere - a veces inconvenientemente, al sobrevenirle las erecciones sin
anunciarse y sin invitarlas. Cuando llega a los cuarenta, esta excitabilidad
bien puede haberse desvanecido, y las erecciones espontáneas son un lejano
recuerdo. Aún puede excitarse en situaciones sexuales, pero su erección tomará
más tiempo en ponerse dura, eyaculará más débilmente, y su período refractario
será más prolongado (lo que significa que no puede acabar tres veces en una
hora u ocho veces en un día.) Puede querer secretamente abrazos y mimos más
que sexo, pero puede temer decirlo. ¿Todo esto es un proceso natural? ¿Es
porque su cerebro ya ha tenido suficiente sexo? ¿O es por el estrés que
enfrenta en su vida y trabajo? ¿O es por algo más, como niveles descendentes
de testosterona? En otras palabras, ¿es por la andropausia?
Síntomas de la Andropausia
Muchos de los efectos del envejecimiento han sido aceptados como una parte
inevitable del proceso del paso de los años. Sé que esto suena como una trampa
lógica, pero encierra una paradoja interesante. Si la declinación de nuestras
funciones puede ser detenida por la administración de hormonas que declinan al
envejecer, ¿es el envejecimiento un proceso natural? Parece ser que la
respuesta es la dada por muchos doctores por años a sus pacientes; es
inevitable, y usted debe aprender a vivir con él. Pero suponga por un minuto
que la merma de hormonas que puede ocurrir con la edad, y las consecuencias de
tal declinación, sean reversibles. En términos biológicos esto no sería
demasiado sorprendente - el hombre no se desarrollaría en un medio donde es
probable que sobreviva más allá de lo que ahora vemos como edad intermedia.
Puede ser que sus sistemas, su fisiología, sus hormonas, todas evolucionaran
para cubrir un lapso de vida mucho más corto que el que tenemos hoy. Si eso
fuera así, significaría ese hecho solo que estaría injustificado administrar
hormonas de modo tal que fueran restaurados los niveles de la juventud?
Cualquiera que piense que pueda ser la respuesta a esa pregunta, adónde deja
a los hombres que estan experimentando alguno o todos de los síntomas
siguientes por la declinación de sus niveles de hormonas?
Insomnio y/o fatiga - una caída pronunciada en los niveles de
energía, que llevan a un estado donde el hombre se queda dormido en el sofá
todas las noches, o inclusive tiene que tomar una siesta luego del mediodía.
Insuficiencia de poder masculino - un término subjetivo, lo
sé, pero muy acorde con la experiencia de muchos hombres que sufren la
condición. Estaría manifestada por signos como postura no erguida,
disminución – o quizá más exactamente pérdida – de confianza, pose desgarbada,
tono de voz vacilante, y un aire de debilidad. Otros signos podrían ser la
pérdida del interés en completar proyectos, el no surgimiento de nuevas ideas,
y un deseo reducido de competir con otros hombres.
Depresión – quizás más que cualquier otro síntoma, este
parece ser uno que ocurre una y otra vez. La depresión es una mala experiencia
en cualquier etapa de la vida, con su tendencia a desmotivar y desenergizar a
la persona que la experimenta. Pero cuando un hombre en la edad intermedia
sucumbe a su negra garra, está en una situación desgraciada, porque está
privado de la motivación que necesita para cambiar su situación. El peligro
parece ser que esta depresión se considera como un problema emocional
"convencional", una depresión reactiva, una respuesta a los eventos de la vida,
cuando en realidad puede ser el resultado directo de cambios bioquímicos en
el cerebro debido a la reducción de los niveles de testosterona.
Nerviosidad, ansiedad e irritabilidad - Tal malhumor e
irritabilidad desde ya no es tema de risa para el hombre involucrado, sus
subordinados, colegas o familia, especialmente si está completamente
desalineado con su carácter previo.
Libido reducida - un síntoma muy angustiante para los hombres
y sus parejas, si tienen una. Viene gradualmente sobre un período de meses o
años, y afecta a la sexualidad del hombre de muchas maneras. Un hombre con el
que hablé dijo que sabía que tenía un problema cuando se dio cuenta de que
"no le importaba si nunca volviera a tener sexo." Los hombres reportan
ausencia de pensamientos, sentimientos y comportamientos sexuales, sin
fantasías o reacciones sexuales. Un hombre dijo que mientras que él podía
mirar con agrado a las mujeres, era casi como si no pudiera recordar por qué
las estaba mirando - él podía apreciar su belleza de forma distante, casi de
una manera no sexual, pero no había sentido de lujuria o sexualidad en eso.
Potencia y/o tamaño del pene reducidos – Potencia reducida
significa la habilidad de tener una erección, y mantenerla una vez lograda.
La significación de las erecciones es para el hombre tan profunda y
fundamental para nuestro sentido de bienestar masculino que se da por sentada.
Después de todo, caminar con una erección matinal es una linda sensación, y
le da a uno un sentido de orgullo, el reaseguro de la propia fecundidad y
potencia sexual. ¿Qué significa entonces, cuando las erecciones matinales
están ausentes? ¿Y qué, si no ocurren erecciones durante la noche? Esta es un
prueba clásica para la naturaleza de la impotencia – si ocurren erecciones
nocturnas, entonces la impotencia en otros momentos es psicológica. Pero el
hombre que no tiene erecciones en absoluto siente que no es más un hombre
verdadero de una manera fundamental. Peor, quizás, es el hombre que informa
tamaño pequeño del pene, especialmente al estar erecto, porque este es un
golpe a su sentido de sí mismo de una manera como no hay otra.
Fuerza y volumen de la eyaculación reducidos – que hablan
realmente por sí mismos, y ambos contribuyen a disminuir el placer sexual del
hombre y su sentido de masculinidad. La causa yace en el debilitamiento de los
músculos del mecanismo de la eyaculación, que tienen una muy alta
concentración de receptores de testosterona.
Rubores calientes o "fogonazos", enrojecimiento y transpiración -
el enrojecimiento del rostro y del cuello puede ser un gran problema, porque
afecta a las áreas más visibles del cuerpo, y revela algún mensaje sobre su
estado emocional a la gente que está a su alrededor que podría no ser exacto.
Los sofocones nocturnos pueden dejar a las sábanas, a la cama y al hombre
involucrado tan húmedos que las sábanas necesitan ser lavadas diariamente.
Dolores y achaques – Levantarse a la mañana de la cama se
vuelve un desafío, y los primeros pocos pasos arrastrando los pies son un
verdadero reto. Dololes en la parte inferior de la espalda y en las
articulaciones.
Deterioro óseo – en los casos avanzados o prolongados de
deficiencia de testosterona, puede comenzar la osteoporosis. Las consecuencias
de esto pueden ser obviamente muy graves para un hombre de edad avanzada.
Cabello y piel – la piel seca y arrugada que puede
desarrollarse en un hombre en esta etapa se debe a la disminución del sebo en
las glándulas sebáceas, que estarían estimuladas normalmente por la
testosterona que fluye por el torrente sanguíneo para la producción de
aceites esenciales para el mantenimiento de la piel estando sano.
Problemas circulatorios – la testosterona parece tener un
papel en promover la circulación de la sangre hacia las extremidades. Y hay
evidencia que puede proteger al corazón y reducir la incidencia de
enfermedades cardíacas en poblaciones de varones que tienen más altos niveles
de testosterona comparados con los que son deficientes de testosterona.
Sé que mucho de lo que precede es controvertido. No he intentado presentar toda
la evidencia que apoye estas aseveraciones, porque está disponible en las
fuentes si usted quiere leerlas. Y así, quizá en parte por esto, usted todavía
puede estar preguntándose...
Pero la andropausia ¿existe realmente?
Bueno, es cierto que hay dos bandos opuestos. Uno es ferviente en la
propagación de la existencia de la andropausia, el otro la niega absolutamente.
Por ejemplo:
LONDRES -- 3 de Septiembre de 1997 -- Los síntomas de la tan llamada
andropausia pueden ser explicados fácilmente como estrés, más que deficiencia
de testosterona, declaran médicos del Instituto Urológico de Bristol en el
Periódico de los Médicos Postgraduados. Puede ser estar de moda dar
suplementos de testosterona a los hombres andropáusicos, escriben los Dres.
Gingell y Burns-Cox, pero no hay evidencia convincente de que tales
tratamientos alivien sus síntomas y en realidad pueden ser potencialmente
peligrosos... Aunque al término andropausia se le ha dado credibilidad espuria
porque implica deficiencia de hormonas como resultado de una falla de los
órganos sexuales, equivalente a la menopausia de la mujer, no hay procesos
equivalentes en el hombre, sostienen los autores. Algunos hombres de edad
tienen los mismos niveles de hormonas masculinas que hombres jóvenes. El grupo
de síntomas atribuibles a la andropausia en la edad intermedia o edad
mayor -- fatiga, depresión, irritabilidad, impulso sexual reducido e
impotencia -- todo también ocurre en hombres con niveles normales de
testosterona. La incidencia de la disfunción eréctil se incrementa con la
edad, y es tentador hacer una correlación con la relativa disminución de la
testosterona con la edad... "Distinto a los probados beneficios de la terapia
de reemplazo de hormonas en mujeres, los efectos del suplemento de
testosterona en hombres está equivocada," concluyen los autores. "Puede
incrementar el interés sexual, pero raramente hasta el nivel adecuado pensado
por el paciente. No tiene beneficio probado sobre la disfunción eréctil, y
aún tienen que ser demostrados otros posibles efectos beneficiosos en la
hematopoyesis [formación de la sangre], en el metabolismo óseo, de lípidos y
en la fibrinolisis [coagulación de la sangre]."
¿Qué vamos a hacer con esto? Hay muchas posibles respuestas, que van desde el
rechazo de la ciencia médica por aceptar las nuevas ideas, hasta los efectos
negativos de eventos pasados por médicos inescrupulosos o fraudulentos sobre
lo que comúnmente se entiende, o incluso una percepción de que las hormonas
androgénicas son peligrosas porque son usadas por físico culturistas. Una de
las preparaciones más antiguas de testosterona (la metil-testosterona) que ha
sido prohibida en Europa, causa toxicidad en el hígado, y esto también puede
haber tenido alguna influencia sobre la idea de tratar a varones que poseen
bajo nivel de testosterona con la hormona administrada. Está también la
posibilidad de que la experiencia personal, o la exposición de pacientes que
se han beneficiado con el tratamiento una y otra vez, pueda ser un factor
decisivo en permitir que un doctor acepte ambos, que la andropausia y su
corrección sean realidades. Enemistad contra la posición bosquejada en el
artículo precedente es la evidencia que se ha acumulado en la literatura
científica desde 1944 hacia adelante, cuando apareció el primer estudio en el
Periódico de la Asociación Médica Norteamericana (1944; 126(8): 472-477)
Los Dres. Carl Heller y Gordon Myers estudiaron 38 hombres de edad intermedia
que tenían una variedad de síntomas como irritabilidad, depresión, deletreo
lloroso, tendencia suicida, rubores calientes, sudor, palpitaciones, aumento
del pulso, debilidad, dolores musculares, libido reducida y erecciones
disminuidas. No todos los hombres tenían una deficiencia evidente de
testosterona, pero a todos les fueron dados suplementos por inyección. El
grupo de control, que no mostraba síntomas, recibió las mismas inyecciones.
Los resultados: 85% de los hombres que combinaban disfunciones sexuales y
bajos niveles de testosterona fueron "curados" por las inyecciones, y sus
síntomas fueron aliviados o desaparecieron. Ahora, seguro que aquí hay una
implicación de que al menos alguna disfunción sexual no está causada por la
deficiencia de la testosterona, y la ansiedad puede ser el caso ya que es un
rival de primera clase como otra causa de la disfunción sexual. A veces los
problemas de circulación también pueden producir disfunción eréctil o
impotencia. Pero el problema para nosotros es que este fue el primer estudio
que demostró la conexión entre bajos niveles de testosterona y una variedad de
síntomas de la andropausia. Sin embargo no condujo a un gran avance en la
ciencia o a tratamientos médicos, y el desarrollo de la terapia de reemplazo
de testosterona para pacientes con andropausia permaneció acotado a muy pocos
médicos especialistas por mucho tiempo. Quizá, como sugiere la cita de más
arriba, aún hoy este puede ser el caso.
La testosterona
Unos pocos datos sobre niveles de testosterona y edad
A finales de la adolescencia, los muchachos están normalmente con sus niveles
más altos de testosterona – entre 800 y 1200 nanogramos por decilitro (ng/dl)
de sangre. Estos niveles se mantienen por aproximadamente diez o veinte años,
después de los cuales comienzan a declinar a razón de alrededor del 1 por
ciento por año para el nivel absoluto de testosterona y de 1,2 por ciento por
año para el nivel de testosterona libre (un término que se explica más abajo.)
Sin embargo estos niveles son tan ampliamente diferentes entre individuos que
no pueden ser tomados más que como un promedio estadístico. Como apunta el
Dr. Eugene Shippen en su libro El Síndrome de la Testosterona, la disminución
de la testosterona masculina es altamente variable y depende de muchos
factores interrelacionados. Algunos hombres están en la andropausia cuando
están en los 40, y sus niveles de testosterona son solamente de 200 - 300 ng/dl
al ser examinados. Otros hombres todavía tienen 800 ng/dl a los 70 años de
edad. Esta puede ser una de las razones por las que la deficiencia de
testosterona no ha sido universalmente aceptada como un síndrome médico
válido – seguramente, por lógica, si hombres con los síntomas de la
andropausia tienen altos niveles de testosterona, no puede haber conexión
entre la andropausia y los niveles de testosterona. Pero no es tan simple.
La importancia de la testosterona libre
El nivel absoluto de testosterona libre en el torrente sanguíneo de un hombre
no representa el potencial para que la hormona actúe en su cuerpo. La mayor
parte de la testosterona en el torrente sanguíneo está aglutinada con
proteínas, y típicamente solamente un dos por ciento estará disponible para
la asimilación por las células del cuerpo. La proteína más significante que
se une a la testosterona se llama Globulina Aglutinante de la Hormona Sexual
(o SHBG), una proteína cuyos niveles aumentan con la edad. A mayor SHBG
presente en el torrente sanguíneo, menor será la testosterona realmente
disponible para actuar sobre sus células. El Dr. Malcolm Carruthers ha
enfatizado la importancia de lo que el llama Índice del Andrógeno Libre o FAI,
que es el nivel de testosterona en la sangre dividido por la SHBG y
multiplicado por 100. Cuando los niveles del FAI caen por debajo de 50 es
cuando a menudo aparecen los síntomas de la andropausia. Claramente ambos,
una caída en los niveles absolutos de testosterona o un aumento en los
niveles de la SHBG tendrán el mismo efecto – el hombre es privado de la
hormona que lo hace, y lo mantiene, un hombre.
Causas de baja testosterona o de baja FAI
Primero, y más sencillamente, un hombre puede tener baja producción de
testosterona.
Hay dos formas de deficiencia de la testosterona - llamadas por los médicos
hipogonadismo primario y secundario. En ambos casos, los hombres con esta
deficiencia producen cantidades de testosterona menores que lo normal; la
división entre las categorías primaria y secundaria se refiere respectivamente
a fallas de los testículos, por las razones que sean, como alguna falla de más
importancia en el sistema hormonal que resulte en que la actividad normal de
los testículos sea desconectada.
No hay una clara comprensión de por qué la producción de testosterona puede
fallar al envejecer el hombre, aunque puede tener algo que ver con el control
conjunto de los testículos por la glándula pituitaria en el cerebro. Esta
glándula segrega dos hormonas, LH y FSH, que actúan sobre los testículos y los
estimulan para producir esperma y testosterona. En algunos casos parece que la
sensibilidad de los testículos a estos mensajeros químicos del cerebro decrece
con la edad, y el mecanismo conjunto del sistema de producción de hormonas se
vuelve menos eficiente. En otros, los testículos trabajarían si se estimularan,
pero los mensajeros hormonales del cerebro dejan de funcionar efectivamente.
Segundo, hay una forma más complicada de la condición que resulta en que el
hombre que padece la andropausia adquiere alguno o todos los síntomas listados
debajo, pero al estudiarle los niveles de hormonas, puede encontrarse que
tiene niveles fisiológicos de testosterona normales. Es un hecho que puede
haber sido en parte el responsable del escepticismo sobre el valor de
administrar testosterona a hombres con estos problemas, particularmente la
aseveración repetida a menudo que la testosterona tiene valor muy limitado en
ayudar a los hombres con disfunción eréctil o impotencia. De ser así, es un
serio error de parte de los médicos que fallan en entender el problema,
porque, como les revelará una breve visita a cualquiera de los grupos de apoyo
en Internet que cubren el tema del reemplazo de hormonas, muy a menudo los
pacientes mismos tienen mucha conciencia de los problemas por los que están
pasando, y entienden las cuestiones técnicas que parecen haber eludido sus
doctores – lo que es otra razón aún para ver a un experto en el tema, un
andrólogo (especialista en hombres) muy al final, más que a un urólogo (el
equivalente, hablando a grandes rasgos, del ginecólogo para hombres), como
parece ocurrir tan a menudo.
Esta versión más complicada de la andropausia se relaciona con los cambios en
el balance normal de las hormonas causado por los niveles excesivos de
estrógeno que flotan en la sangre del hombre. El estrógeno, o más exactamente,
el estradiol, es un componente vital de la fisiología masculina, y en realidad
está hecho de la testosterona en las células del cuerpo de cada hombre. Sin
embargo, aunque tiene un rol importante que desempeñar en su fisiología, puede
sentarse sobre los receptores para la testosterona de las células e impedir
que la testosterona trabaje como debe. Hay una línea muy delgada entre balance
y desbalance de los niveles de estradiol en un hombre - si aumenta demasiado,
sin tener en cuenta los niveles de testosterona, el hombre está en serios
problemas, porque generalmente los efectos de los niveles excesivamente altos
de estradiol son negativos. El Dr. Eugene Shippen discute largamente esta
cuestión en su libro El Síndrome de la Testosterona, y también apunta a que un
hombre que está experimentando altos niveles de estradiol producirá también
más SHBG, reduciendo entonces la disponibilidad de la testosterona, incluso
después la misma testosterona libre. El punto que hace es éste: ciertos métodos
de suplemento de la testosterona pueden promover la metabolización de la
testosterona a estradiol tan efectivamente, que la relación de estrógeno a
testosterona excede todo lo que puede ser considerado fisiológicamente normal,
y el hombre está neutralizado efectivamente del tratamiento que ha recibido.
Hay alguna sugerencia en el libro Testosterona (p. 58, segunda edición) que si
parte del problema del hombre es que sea fisiológicamente insensible a la
testosterona de todos modos (lo que no es una condición poco común – vea la
información sobre la insensibilidad andrógena en la página de Hipospadias),
es mucho más proclive a metabolizar la testosterona a estradiol, componiendo
entonces el problema que enfrenta. Usted bien se puede preguntar: La moraleja
de todo esto ¿exactamente cuál es? En una palabra es ésta: el tratamiento de
la andropausia necesita de un experto, que sepa lo que está haciendo (él o
ella), y que pueda comprobar los aspectos menos obvios de la fisiología
hormonal, como los niveles de LH, FSH y estradiol en la sangre del hombre. Y
que el tipo de tratamiento que ofrezca también tenga alguna efectividad.
Terapia de Reemplazo de Testosterona
De nuevo, quiero enfatizar que estoy partiendo de la suposición de que hay un
significante número de hombres que se pueden beneficiar con el tratamiento de
testosterona, y cuyos síntomas de la andropausia, especialmente la impotencia,
pueden ser ayudados con suplementos de testosterona. Comenté arriba que muchos
doctores no lo veían de este modo: La opinión que prevalece es quizá que la
testosterona es de uso limitado para restaurar la función sexual. Sin embargo,
a riesgo de esforzar el punto, cuando se va detrás de este enunciado
superficial, y se comienza a considerar la evidencia, y se evalúa el rol del
SHBG y del estradiol en la fisiología del varón, se ve que el problema no está
claramente definido. Ahora, pueden esperarle momentos difíciles tratando de
persuadir a su doctor de esto. Sé de hombres que se han sentido de lo peor,
cansados y deprimidos, y cuya libido ha desaparecido, que han logrado
persuadir a sus doctores para hacer el examen de la testosterona, y a partir
de bajos niveles que sin embargo para ellos "están en el rango normal", han
visto sus preocupaciones descartadas por sus doctores. Aparte de la tragedia
de esto, y de la desesperación que hombres en esta situación están dispuestos
a sentir, lo que me golpea es la arrogancia de tantos médicos que no escuchan
lo que les dicen sus pacientes. Parece que enfrentados con la evidencia de un
paciente quejándose que toda la base de su existencia y sentido de la
virilidad ha cambiado por una parte, y por la otra con los resultados de
exámenes que refieren como niveles "normales" de testosterona, los doctores
ignoran al paciente y quedan bien con la evidencia científica. Al menos, lo
hacen si no tienen experiencia y son insensibles a los problemas masculinos.
El otro factor a tener en mente es que el rango de testosterona que hace
funcionar efectivamente a un hombre puede ser muy diferente entre individuos.
Un rango de referencia normal podría ser:
Testosterona: 13 - 40 nmol/l o 370 - 1100 ng/dl
Estradiol: 55 -165 pmol/l o 10 - 30 ng/dl
El punto sobre estos números es que representan tan amplio rango de
"normalidad" que parece intuitivo que evaluar el estado hormonal de un hombre
a partir de sus niveles absolutos de hormonas en la sangre no sea un método
que conduzca necesariamente a soluciones correctas para sus problemas. En
otras palabras, el doctor debe juzgar sobre qué es correcto para cada paciente.
Adicionalmente, desde ya, no toda la impotencia está causada por bajos niveles
de hormonas, un hecho sobre el que hay más información debajo. Allí discuto
también la conexión entre los niveles de andrógeno y la impotencia.
El problema de la terapia de reemplazo de hormonas para hombres con bajos
niveles de testosterona es muy complicado – otra razón por la que usted
necesita la ayuda de un experto. Hay muchas maneras de llevar a cabo la
cuestión: inyecciones, cremas, gránulos implantados, preparaciones orales, y
desarrollados más recientemente, parches que se ponen sobre la piel. La
prescripción de testosterona oral ha sido controvertida en el pasado, y esta
rama de la medicina quizá hasta haya hecho algún daño. La preparación que
alguna vez fuera usada, la metiltestosterona, pude dañar el hígado, y ha sido
muy correctamente prohibida en Europa. Sin embargo, las preparaciones orales
modernas de ésteres de testosterona son muy seguras y no tienen ningún efecto
sobre el hígado (si recuerda la química del secundario, debería saber qué es
un éster – si no, piense en él simplemente como un compuesto químico que puede
ser metabolizado por el cuerpo en testosterona bio-disponible. )
Hay dos compuestos orales principales: el primero es el undecanoato
testosterona, el segundo es un andrógeno suave llamado mesterolona. Están
comercializados bajo varios nombres - Restandol y Andriol (para el undecanoato),
y Proviron (para la mesterolona). Como tratamiento suave, estas pueden ser
las primeras prescripciones que reciba alguien con deficiencia de testosterona.
¿Cuán efectivas son? El consenso general parece ser "variable". La razón
estriba en el rápido procesamiento de las hormonas por el hígado. El
undecanoato testosterona depende de la absorción en el cuerpo a través de los
productos grasos de la digestión pasando al sistema linfático. Si usted la
toma, puede sentirla golpeando adentro, con pensamientos sexuales y a menudo
una erección, pero también puede sentir desaparecer sus efectos luego de unas
pocas horas. Es metabolizada y eliminada muy rápidamente. Esto significa que
pueden necesitarse dosis repetidas a lo largo del día, lo que es
potencialmente inconveniente, siendo además caro y en algunos casos
indisponiendo al estómago a raíz del aceite en el cual se dispersa la
testosterona.
El paso siguiente en el tratamiento podría ser el clásico camino de las
inyecciones de ésteres de testosterona con efecto a largo plazo (es decir,
una, dos o tres semanas) en un vehículo de base aceitosa en los glúteos.
Hay varias preparaciones disponibles, que duran diferentes períodos de tiempo.
Todos trabajan bajo el mismo principio – son metabolizados a testosterona en
el lugar de la inyección. El problema comúnmente reportado con estas
preparaciones es que cada inyección da un nivel supra-normal de testosterona,
lo cual tiene un efecto inmediatamente positivo en la energía, ímpetu, estado
de ánimo y libido del paciente, pero al pasar el tiempo, los niveles de las
hormonas en la sangre pueden caer debajo de lo "normal", ocasionándole por eso
unos pocos días de irritabilidad, cambios de ánimo, y disminución de la
libido antes de la siguiente inyección. Este puede ser un problema grande para
los hombres bajo este régimen. Sin embargo, pienso que es bueno apuntar que el
tratamiento también tiene algunas ventajas: es barato, fácil de administrar
(en realidad puede ser administrado por el propio paciente) y es efectivo. Un
hombre bajo un régimen usando una preparación inyectable hecha de una mezcla
de diferentes ésteres de testosterona me dijo que estaba muy feliz con su
situación – él estaba más sexual y en forma a los 56 años que cuando tenía 18,
y se jactaba de poder tener sexo tantas veces a la semana como quisiera. Otros
hombres han reportado que han sido capaces de superar los cambios de ánimo y
libido auto inyectándose dosis más bajas más a menudo, es decir, dividiendo
la prescripción en unidades más pequeñas e inyectándolas, digamos,
semanalmente, en vez de cada dos semanas. No estoy dando consejos médicos,
pero lo que diría es que la evidencia parece sugerir que con algo de
experiencia, y un endocrinólogo cooperativo, puede encontrarse un régimen de
tratamiento que funcione muy bien.
Pienso que también es necesario decir que mi impresión es que el reemplazo de
testosterona raramente es un perfecto remedio para los problemas que intenta
curar: sería sorprendente si lo fuera, porque la complejidad del sistema
hormonal humano es profunda. Por una cosa, la testosterona administrada a un
nivel constante a través de de un régimen de reemplazo de hormonas detiene la
producción de hormonas estimulantes del testículo como la LH y la FSH. La
consecuencia de esto es que usted puede dejar de producir esperma (¡aunque
este es un efecto completamente reversible!) y sus testículos pueden achicarse
un poco (alrededor de un cuarto.) Un hombre dijo que de todos los cambios que
la falla de su sistema hormonal y la terapia sobre la que estaba ahora le
habían producido, lo más duro que él tuvo que enfrentar fue el achicamiento de
sus bolas – de repente se dio cuenta de lo que tenían que pasar las mujeres al
tener removido un busto, o de las dificultades que tenía una persona gorda por
cambiar la imagen corporal, y el grado de ansiedad, depresión y rabia que
podía producir.
Hay algunas nuevas preparaciones bajo desarrollo – testosterona ciclodextrina
y buciclato testosterona son dos de ellas. Estos son ésteres de testosterona
de acción prolongada. Hubo una investigación sobre microesferas inyectables
de testosterona pura, aunque pienso que hago bien en decir que este trabajo
no avanzó muy lejos. El objetivo, claro está, es producir un régimen de
reemplazo de hormonas que se aproxime lo más posible a un régimen estacionario
sin cambios de humor ni cambios en la libido resultantes. Estos nuevos
compuestos también ofrecen la perspectiva de intervalos más espaciados entre
inyecciones, lo que ciertamente incrementará la aceptabilidad por los
pacientes de estos métodos de tratamiento.
Los implantes subcutáneos de testosterona pura cristalizada han encontrado
acogida favorable en pocos ámbitos. Bastante interesante, este método ha sido
investigado y reportado como el más satisfactorio por los doctores que parecen
haber estado entre los más activos postulantes del principio de la terapia de
reemplazo de testosterona. Los beneficios que presentan son: conveniencia,
intervalos prolongados entre tratamientos, (hasta seis meses), reemplazo
efectivo con niveles consistentes de hormonas, y restauración del estado de
ánimo, libido, niveles de energía y motivación. Desde ya, surge la pregunta,
por qué este método no ha encontrado un mayor apoyo si es tan bueno, y es una
pregunta que merece una respuesta considerada. Desgraciadamente, no le puedo
dar ninguna. Uno de los pioneros del tratamiento, el Dr. Tiberius Reiter,
parece haber sido sincero y posiblemente irrespetuoso por la clase médica, lo
que no le pudo haber hecho mucho bien ni a él ni a la reputación del
tratamiento de testosterona. El siguiente postulante principal del tratamiento,
el Dr. Tvedgaard, un doctor danés, parece haber tenido aún menos respeto por
las convenciones médicas en su deseo de promover los beneficios del tratamiento.
Si usted quiere toda la historia está en el libro del Dr. Malcolm Carruthers,
en el que dice que sus propias experiencias en intentar comprobar la
existencia de la menopausia masculina han dado una imagen aproximada de muchos
de los pioneros del pasado. Dice que los intentos de debatir la condición y su
tratamiento se han encontrado con negación manifiesta ilógica, especialmente
de los especialistas endocrinólogos, quienes, supongo, tienen más que perder
en términos de reputación y prestigio que los médicos de familia, quienes,
afirma Carruthers, son mucho más receptivos a la idea de la menopausia
masculina.
Pero cualquiera sea la historia de este método, quizá lo importante ahora
sea ver si funciona o no. He tomado el material que sigue del libro
Testosterona (citado antes), y he intentado ofrecer unos pocos comentarios
desde un punto de vista científico.
Los gránulos vienen en dos tamaños, 100mg y 200mg. Se implantan entre cuatro
y diez de ellos, bajo anestesia local en el consultorio médico, a través de
una pequeña incisión en un lugar tal como el tejido graso subcutáneo justo
encima de los glúteos. La herida cura rápidamente y está acompañada
simplemente por molestias temporarias menores. La testosterona filtra desde
los gránulos hacia el fluido intercelular. Los gránulos están diseñados de
tal manera que el índice de liberación hormonal, después de un impulso inicial
que dura alrededor de un día, es constante a lo largo de toda la existencia
de los gránulos. Un gránulo de 200mg libera alrededor de 1.3 mg de
testosterona por día, comparados con la producción promedio en los testículos
de un hombre joven de 6 - 7 mg por día, lo que implica que aproximadamente
6 gránulos producirían una dosis fisiológica, aunque la variabilidad
individual podría requerir más. Loa autores del libro dicen que los gránulos
tienen pocos efectos colaterales y que generalmente son bien tolerados. A
veces uno o más de los gránulos regresan a lo largo de la línea de inserción
y salen, pero esto es muy raro. Aseveran que este es un método bueno para
aquellos que encuentran inconvenientes las inyecciones regulares. Desde un
punto de vista médico, se concluye que "los gránulos fueron claramente
superiores en durabilidad y estabilidad de los efectos clínicos... lejos más
convenientes... y facilita la terapia andrógena a largo plazo." Bueno, usted
paga por su dinero y usted toma las decisiones, o al menos, usted podría
querer hacerlo, pero hay problemas. Primero, hay disponibilidad limitada de
ese método. Y no es barato, aunque el costo exacto depende de los sistemas de
cuidado de salud locales. Si usted paga por él por usted mismo es más barato
que la medicación oral, y más o menos lo mismo que la testosterona inyectable.
Uno de los más recientes desarrollos en el campo de la terapia de reemplazo de
hormonas para hombres ha sido el desarrollo del parche. Bueno, actualmente hay
dos tipos de parches – uno está diseñado para ser usado en el escroto, el otro
sobre la piel de la espalda, brazo, abdomen o pecho (aunque el pecho es menos
efectivo absorbiendo la testosterona que los otros lugares mencionados.) El
libro Testosterona ofrece algunas sugerencias sobre si son útiles o no. Los
parches vienen en dos tamaños, y entregan 2,5 o 5 mg de testosterona por 24
horas. En el libro, los autores afirman que los parches son efectivos en
elevar los niveles de la testosterona hasta un nivel normal, en una base muy
regular (60 % en las primeras 12 horas, 40% en las restantes 12 horas. )
Observan que de acuerdo a si los parches se aplican frescos, es posible
simular el ritmo diario de la producción de testosterona en el cuerpo
masculino, que está en su máximo a la mañana. Los parches fueron claramente
superiores en mantener los niveles de estradiol dentro de límites normales al
compararlos con preparaciones inyectables (pág. 401), que para hombres que
son sensibles al estradiol, o que tienen un índice muy alto de conversión,
podría ser un factor importante en la efectividad de su tratamiento. Los
autores observan que los parches transcutáneos son tan efectivos como la
testosterona inyectable (y los gránulos) en restaurar la función eréctil, y
observan que "estos estudios están de acuerdo con otros estudios que muestran
que la terapia de andrógenos mejora la función eréctil." (pág. 405).
Apuntan también que la terapia de andrógenos tiene los efectos de restaurar
la función y libido sexuales y de eliminar los rubores calientes, la
impotencia y la depresión de cualquier manera en que se administre, lo cual
ayuda poco a alguien que trata de elegir entre las opciones que puede evaluar.
La decisión final puede estar basada realmente en lo que haya en su ciudad,
así como también en los aspectos clínicos sobre cuál podría ser la mejor
opción para usted – después de todo usted tendrá todo el abanico de opciones
si tiene un médico de mente abierta que lo apoye en probar diferentes sistemas
de reemplazo de hormonas.
La próstata y la terapia de reemplazo de hormonas
No me he referido aún al difícil problema del cáncer de próstata, que se ha
presentado muchas veces como justificación a los ojos de mucha gente para
negarle a los hombres la terapia de reemplazo de hormonas. Una vez más, las
cosas no son lo que parecen. La idea básica, ampliamente sostenida, es que el
cáncer de próstata es estimulado por la testosterona, y entonces, como las
probabilidades de desarrollo del cáncer de próstata es mayor en hombres
mayores, éstos no deben recibir terapia de testosterona. Y de alguna manera,
hay una asociación de hechos que parece apoyar ese punto de vista - por ejemplo,
los hombres que por alguna razón han sido castrados antes de la pubertad
raramente muestran signos de enfermedad prostática. Pero argüir que esto no
prueba nada es simplemente ilógico.
Cuando los hombres envejecen, la próstata tiende a agrandarse, causando una
variedad de "problemas de caballeros", el mayor es la dificultad para orinar
o la necesidad de orinar frecuentemente. Si la próstata está creciendo benigna
o malignamente, un test para antígenos prostáticos específicos - el test PSA -
puede revelar mucho sobre la salud de este órgano. Un examen manual por un
médico también puede ser útil, desde ya, aunque es menos probable que sea
atractivo para el paciente. En su libro, Eugene Shippen se refiere a varios
estudios que demostraron que no había absolutamente ninguna conexión entre los
niveles de estrógeno en la sangre de un hombre, y las chances de él de
desarrollar enfermedad prostática. En una interesante inversión de la
perspectiva normal, Shippen pone un convincente caso a favor de que la terapia
de testosterona realmente inhibe la enfermedad prostática. Y aparte del caso
que arguye en su libro, también apunta que la experiencia de los médicos
administrando la terapia de reemplazo de hormonas es altamente sugestiva - la
enfermedad prostática es rara entre los pacientes que están bajo la terapia de
reemplazo de hormonas. Es un argumento poderoso, y aunque no está probado, me
parece claro que la testosterona no alienta al desarrollo de la enfermedad
prostática - si hay alguna, la inhibe.
La impotencia
Impotencia, una razón por la que puede ocurrir, y cómo pueden ayudar las hormonas
Tanto como un 3% de hombres a los cuarenta años son impotentes. Esta es una
cifra terrible y no mejora nada al envejecer. A los 70 años, más del 40% de
los hombres son impotentes. ¿Por qué es esto? Para entender una causa posible,
necesitamos mirar al mecanismo de la erección.
El Dr. Eugene Shippen describe esto en gran detalle. Para resumir lo que dice:
dos músculos se extienden hacia adelante desde los huesos de donde nos
sentamos, para sostener y anclar la base del pene. Las fibras de uno de estos
músculos, llamados isquio cavernosos, rodean a las principales cámaras del
pene, los cuerpos cavernosos, en su base, y es altamente responsable en
permitir la dilatación arterial y fomentando la constricción venosa durante
una erección de manera que la sangre no escape. En realidad hay hasta ocho
veces más de sangre en un pene erecto que en uno flácido. Otro músculo del
pene es llamado bulbo cavernoso; causa la expansión de la cámara en la cabeza
del pene. También le permite al hombre levantar voluntariamente su pene hacia
arriba, y es responsable de la fuerza de la eyaculación y de las sensaciones
placenteras que aparecen con ella. Todos los músculos – y aún las fibras
nerviosas – de la región genital tienen muchos más receptores de testosterona
que los de otras partes del cuerpo. Esto no es coincidencia.
Como enfatiza Shippen, es la testosterona la que mantiene el acondicionamiento
de los músculos vitales de la región genital. Sin entrada de hormonas, los
músculos gradualmente se secan y una plenitud sostenida de la erección se
vuelve imposible. Aún más catastrófico, una disminución de la tensión de los
isquio cavernosos impiden a la sangre ser mantenida en las cámaras del pene.
El hecho de que la testosterona sea mucho la responsable del funcionamiento de
los órganos sexuales del hombre ha sido demostrado por estudios en ratas.
Cuando las ratas macho son castradas, las fibras musculares en los músculos
genitales degeneran rápidamente: incluso las terminaciones nerviosas dejan de
transmitir mensajes efectivamente. La rata, quizá no sorprendentemente,
comienza a perder interés en el sexo así como también su capacidad de producir
una erección. No es necesario decir, que cuando se administra testosterona,
las ratas regeneran ambos músculos y nervios y su función sexual retorna casi
un cien por ciento. Parece que aunque los seres humanos pueden diferir de las
ratas en muchos aspectos, en este respecto de nuestra fisiología tenemos mucho
en común.
Shippen toma la posición de que las soluciones hormonales a disfunciones
eréctiles funcionan en la mayoría de los casos, aunque admite que no todos los
hombres retoman su función eréctil después de la administración de hormonas.
Apunta que muchas cosas pueden dañar el sistema circulatorio del pene: beber,
fumar, depósitos de grasa en las arterias, y las acciones de ciertas drogas
pueden todos destruir la capacidad del sistema vascular de funcionar
correctamente. En realidad, una de las pruebas de funcionamiento correcto es
la medida de la presión sanguínea. Si la presión en el pene no es la misma que
en su brazo, implica que ha habido alguna degeneración permanente del sistema
vascular en el pene que presagia fallas en su habilidad para restaurar su
función sexual. Y Shippen también apunta que el estrógeno, o más correctamente,
el estradiol, puede ser tan enemigo sobre los receptores de testosterona de la
región genital como en cualquier otra parte del cuerpo. También enfatiza que
la restauración de la función sexual puede llevar un tiempo para que los
músculos y los nervios se regeneren hasta un estado completamente efectivo.
Por cierto, dice que puede tomar tanto como un año, pero sostiene que a la
mayoría de sus pacientes se les restaura la función sexual.
Shippen apunta otras cosas importantes para sostener su caso. Por ejemplo, la
importancia en conjunto de los niveles adecuados de testosterona en el hombre
sexualmente activo está ilustrada por la sutileza de sus efectos, que se
extienden hasta la bioquímica: La testosterona en el pene parece estimular la
producción de gas óxido nítrico. El óxido nítrico es un neurotransmisor que
estimula los nervios y estimula la vasodilatación, erecciones y por lo tanto
la función sexual en su totalidad.
Fin de la historia personal comenzada arriba
Después que averigüé que mis niveles de testosterona estaban tan bajos, eso
explicaba tanto. Pero más que nada explicaba cómo había perdido el sentimiento
básico de ser un hombre. No puedo explicar fácilmente lo que quiero decir con
esto, pero no es solamente una cruda cuestión de deseo sexual. Hay un elemento
asociado a la pérdida de la hormona masculina que lo priva de su identidad
como hombre, así también como de su impulso sexual. El primer tratamiento que
probé era una forma oral de testosterona, que tenía efecto inmediato. Me
encontré teniendo una erección la primera vez en semanas al volver a trabajar.
Esto era bastante raro, pero me di cuenta que algo más había vuelto con
ella - mi deseo. No puedo decirle qué fantástico fue sentir un impulso de
aquella vieja sensación cuando fui a una tienda y fui atendido por una mujer
que tenía una contorneada figura, y cuyos pechos suscitaron mi atención
inmediatamente. (Sé que esto puede sonar crudo, pero ¡me parece que no hay
escape de las cosas fundamentales que hacen a los hombres lo que son!) Conocí
nuevamente de una vez esa vieja sensación familiar de pensamientos sexuales
correteando desenfrenadamente por mi mente - usted sabe, la verdad del viejo
cliché sobre los hombres pensando en el sexo cada minuto, o algo así - y se
sentía realmente como un placer. En realidad me hizo sentir como un hombre
nuevamente.
Encontré que el efecto de la preparación oral era de duración algo corta, sin
embargo, y tenía que tomarla regularmente a lo largo del día. Empero, tomada
a la noche, restauraba mis erecciones nocturnas, y comencé a despertarme con
una erección a la mañana nuevamente, lo cual era una gran sensación:
previamente me acostaba sintiendo la completa ausencia de respuesta en mi
pene tanto con pensamientos sexuales como tocándome. Me sorprendió cuán
rápidamente volvió el viejo patrón de masturbación, también, y mis
eyaculaciones parecían mucho más potentes y duraban varias contracciones.
Encontré que realmente recortando mi actividad sexual, las sensaciones eran
mucho más intensas y el volumen de la eyaculación mucho mayor, lo cual
incrementaba mi placer. Como regresó mi interés por el sexo también cambió mi
comportamiento - estaba mucho más motivado y salí a buscar a una amiga.
Todavía diría que parecía mucho más motivado en buscar la compañía de mujeres
aún cuando no hubiera una posibilidad sexual abierta. Supongo que la
testosterona alerta a su cerebro al hecho de que siempre hay una posibilidad
de sexo...! De todos modos, cuando estaba con una amiga, encontré que podía
tomar las cosas mucho más lentamente y disfrutar del contacto corporal, de la
cercanía y de los besos mucho más que antes, y aún tener mucho más placer por
el hecho de que ella alcanzaba el orgasmo antes que yo. Ese no era un
resultado directo de la hormona, pienso, sino más bien de un sutil cambio en
mi sexualidad que de alguna manera había acompañado a este proceso.
Después de un tiempo, sin embargo, decidí que había tenido suficiente tomando
seis pastillas por día, y me pasé a la forma implantada de testosterona. Los
resultados de esto han sido muy buenos: No constituye, pienso yo, un
sustituto completo para las propias hormonas, pero llega cerca. Pienso que la
clave es tener la dosis justa: muy pequeña, y usted todavía tendrá algunos
síntomas; demasiado y pienso que pierde algo de los beneficios - no parece
incrementar su ímpetu sexual más allá del que tenía anteriormente, y tuve la
impresión de que aún podría haber alguna disminución. Este era probablemente
el caso, porque cuando miré mi nivel de estradiol, estaba muy alto. Pero
reducir el número de implantes después de cinco meses parecía dedicarme a ese
problema exclusivamente. Los otros beneficios estaban muy marcados: mi
depresión desapareció, mi peso disminuyó gracias a la pérdida de grasa de mi
cintura (aunque admito haber hecho más ejercicios, así que no estoy seguro si
ese fue el efecto de la testosterona o no), y mis dolores y achaques y
cansancio desaparecieron. Lo más importante de todo, realmente, mi depresión
remitió. ¡Esto fue un gran alivio! Me sorprende cómo la depresión distorsiona
la perspectiva de las cosas: con la testosterona, los mismos problemas parecían
mucho menos que un obstáculo, como si tuviera mucho mayor poder personal.
Finalmente, se me ofreció Viagra, y sé que hay quienes lo toman, pero no ha
probado ser necesario para mí. Esto podría ser debido a mi bajo nivel de
colesterol y a un buen estado físico. Como sea, me siento como si tuviera una
nueva renta de vida. ¡Y no tengo más una piel seca!
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